Qué hay entre tú y la acción

Toda Acción transita hacia la Transformación

Tengo un perrito, un Bichón Maltés. Un amigo un día me dijo que los perritos no son los mejores amigos sino tus esclavos, pues a un buen amigo le permites hacer lo que quiera, mientras que el animalito no puede. Esto me hizo reflexionar sobre lo que es la acción; ¿Cuantas veces hago lo que quiero hacer? ¿De qué/quién soy esclava?. Cuando hay alguna acción que no haces, no hay libertad y sin embargo muchas veces la libertad la coarta uno mismo. Desarrollemos la idea…

La acción requiere de un movimiento, ya sea este externo o interno. Para que éste se pueda dar de una forma armónica necesita espacio… y es el espacio lo que nos hace libres. Entonces la acción libera, no puede ser de otro modo. Ahora bien, encontrar espacios para la armonía en el movimiento requiere estar presente. A mí me ha llevado mucho tiempo integrar esto y en honor a la verdad, es tan fácil, que se me hace difícil porque tiendo a complicar la sencillez de la vida. Si estás en el mismo punto del camino, este post te interesa. Déjame decirte que mi intención es ayudarte desde mi experiencia pero que cada cual tiene la suya, y como el mundo está lleno de posibilidades infinitas, te propongo una de ellas que seguro ni será la mejor, ni la peor. La única forma de saberlo es actuando :). Si estás aquí vas por el camino de la acción. Te propongo que además de leer, lo experimentes pues sino, sólo quedará en la mente y se perderá la magia de la experiencia.

Si observamos nuestro cuerpo vemos que tiene la capacidad de expresar lo que somos. El nos dice la verdad que surge a través de la experiencia, nos guste o no. La experiencia ya es perfecta en sí misma y necesita de todas las imperfecciones para perfeccionarse.

En nuestro centro corporal  (bajo el techo del diafragma y el suelo pélvico), existe un espacio abdominal donde se cobijan nuestros órganos abdominales y justo bajo el esternón (la boca del estómago), se encuentra el plexo solar; reflejo de nuestro “poder”.

Para reconocer nuestro poder es preciso diferenciar lo que no es poder, reconociendo que soy tan poderoso como tan libre me identifique. Nuestro poder está asociado a nuestra energía masculina asociada a su vez a la acción. (fuerza emocional), y es en la emoción donde solemos perder el balance. Toda Emoción (energía en movimiento) básica, cumple su función y es necesaria, pero hemos de aprender a equilibrarla para que nos sea útil.

Poder para mi es mi capacidad para poder hacer algo o no hacerlo. La capacidad de elegir te hace Libre. Esta es mi fórmula y a mí me funciona:

Acción + espacio = Poder = Libertad

Nuestro plexo solar está muy asociado a la mente a través de los ojos, que es el lugar donde miramos la vida formando nuestras estructuras mentales (formas de pensamiento), y las formas de pensamiento van ligadas a muchos factores. Podemos decir que es una cuestión de decisión. Decidirse a actuar.

Entonces es cuando te preguntas: ¿Desde dónde te mueves?. ¿Haces lo que quieres? Dos posibilidades:

O te mueves desde la abundancia: reconociendo (entre otros) los miedos y lo que ellos te comunican, O lo haces desde la carencia; esto es : evadiendo los miedos, justificándolos, o controlándolos.

Yo me muevo entre los dos. ¿Y tú? 🙂

Podemos decir entonces que entre tú y la acción (movimiento) hay emociones que se asocian y una que me encuentro en la mayoría de nosotros (yo me incluyo) es el Miedo. Muy a pesar de lo que la mayoría cree, el miedo es la fuerza emocional que nos da poder. Entre otros, nos ayuda a preservar la vida;

Nos invita a la acciónEntonces vemos que el miedo está ahí para hacernos conscientes de un poder que de otra forma no reconocemos.

Cuando entendí esto me di cuenta de para qué hago lo que hago, pues cuando uno huye es porque aún no esta preparado para enfrentar la experiencia, y aunque parezca contradictorio, si lo respeto y comprendo, el miedo me ayudará.

Ojo pues aquí el miedo propone una acción sin una estructura del pensamiento, pues uno no piensa, actúa: como por ejemplo correr ante un peligro para encontrar herramientas que nos ayuden a la acción.

Por lo tanto, tengo miedo ante cada cosa donde tenga un poder desconectado. Si supiera todo mi potencial, el miedo no surgiría. ¡¡Qué extraordinario!!

Recapitular aquí las experiencias que uno ha superado en la vida para tomar consciencia del propio poder es una extraordinaria acción a nuestro favor.  Recuerdo mi embarazo a los 15 años; !Si era una niña¡¡¡¡, tuve muchos miedos y de todo tipo; ¿de dónde salió el poder de afrontar esa experiencia que en su momento creí no poder superar? y ¡claro que lo hice!. Eso me hizo más poderosa¡¡

Ahora bien, en cuanto ponemos “mente” al miedo, éste pasa a convertirse en un “falso miedo”, convirtiendo la emoción en una “estructura de pensamiento” donde no se incorporó el potencial que venía a mostrarme. Es entonces cuando el miedo se enfrenta por evasión y sus resultados son a todas luces desagradables por “suavizarlo” de alguna forma.:

Entonces, ahora sabemos que el miedo real nos obliga a movernos para darnos cuenta del poder que lo envuelve pero ¿cómo diferenciar el miedo real del falso miedo? Con la mejor herramienta puesta al servicio de nuestra empresa cuerpo-mente:

Sentir a través de la Observación, para ello has de crear un espacio, y posiblemente parar pues en marcha pasan de largo las sensaciones, y sin saber donde te encuentras, es difícil saber donde vas.

Si el miedo viene a mostrarte el miedo a morir (tema de otro post),  entonces lo mejor es reconciliarse con la vida y sus posibilidades infinitas de experiencias, afrontando el potencial que tenemos para vivir y el potencial que nos sostiene frente a una experiencia menos grata.

Clave: Darse cuenta.  A través de las pistas que la propia experiencia del movimiento nos va dando y sabiendo que nos da plena libertad de elegir verlo o no, nos mostrará  el poder no reconocido. Y lo hará con dulzura (lo veo, acepto y comprendo) o lo hará con mayor rudeza.

Por lo tanto afrontar el miedo va de la mano de la Confianza, confianza en la vida, y en el propio poder.

Resumiendo: si te mueves sin espacio no tienes libertad por lo que no hay cambio o transformación. Si te mueves con espacio, consigues libertad de movimiento y eso te llena de poder, lo que a su vez nutre tu confianza en ti y eso te transforma y  comienzas a sentir lo que ya eres: Amor, paz y armonía. La propia danza de la vida.

“palpar una situación” 

Ponte de pie consciente y sensitivamente. Ahora cierra los ojos. Aquí se presentan varias reacciones: algunos sentiremos que perdemos el equilibrio y se experimentará la necesidad de sostenerse en algo, necesidad que se alivia cuando se abren los ojos, pues hemos estado confiando en los ojos como apoyo: “ver, mirar y vigilar”. A otros Cerrar los ojos nos puede traer el descanso y a otros inseguridad ó incomodidad si se mantiene uno en pie por vanidad u obediencia.

Sin embargo si continúas un rato de pie, y con los ojos cerrados, descubres que el cerrar los ojos de ningún modo termina con el intento de ver, y tras los párpados los ojos siguen estando muy activos, o sea que no descansan. Aquí puedes hacer dos cosas, abrir los ojos y encontrar alivio o bien reconocer la contradicción y renunciar a una parte del impulso de ver, lo que inmediatamente reduce el esfuerzo y se siente mejor.

Los ojos, ademas de la mente, están directamente vinculados al cuello, por lo que un descanso ocular acompaña al descanso del cuello. ¿Te imaginas lo fácil que es entonces dar un descanso a la mente y difuminar o eliminar las molestias del cuello?.

Solamente adquiriendo más consciencia podemos disolver un conflicto interno inconsciente. Según el ejemplo de estar de pie podría decirse: ¡¡No tengo que utilizar mis ojos para estar de pie!! ¡¡puedo sentir!! ¡¡yupiii!!. Un sentimiento nuevo de seguridad y potencia surge de estos descubrimientos, !!pruébalo¡¡

Pregúntate

Si bien es inútil decirte que dejes de pensar, sí es útil que te preguntes si puedes sentirte a ti mism@ en el acto de pensar. Acaso ¿no estamos fijando nuestra atención en las dificultades tratando de corregirlas?. ¿Cómo sería si nos olvidáramos de la crítica y permaneciéramos abiertos y disponibles ante cualquier cambio interno que se presentase?, posiblemente le daríamos a los sucesos la oportunidad de resolverse por sí mismos.  Mi perrito aquí ha sido y es un gran maestro.

Preguntas:

  • ¿Qué te motiva a hacer lo que haces?
  • ¿A quién le has dado tu poder?
  • ¿Qué estructuras mentales hay detrás del miedo?
  1. ¿Qué tienes que pensar para tener ese miedo?
  2. ¿Qué sería lo peor que te puede pasar?
  3. ¿Que te hacer creer que no tienes el poder para enfrentar la situación?

Las preguntas actúan como focos de luz: todas llevan implícita la respuesta. Alumbran a las respuestas: ¡crean!

Anota todo lo que surja y léelo, te sorprenderá los tesoros que encuentras en ti.

CONFÍA”  como los pájaros, que no tienen miedo de que el árbol donde están posados se le rompa la rama, porque tienen la confianza en su capacidad para volar.

Cuéntame si te apetece ¿Qué hay entre tú y la acción? 

 

Seguimos caminando…

Reconoce, aprende y
modula tus patrones respiratorios

¡Suscríbete Aquí y Descárgalo Gratis!



2 comentarios
  1. Núria Pons
    Núria Pons Dice:

    Yo pienso que entre una misma y la acción debe de haber un camino de autoestima, de confianza en la vida misma en toda su amplitud, de conciencia plena, de aceptación sea cual sea el resultado de la acción y de reconocimiento de los propios miedos como bien dices.
    Un abrazo,

    Responder
  2. maite
    maite Dice:

    Muchas Gracias Nuria. La acción se produce solo si encontramos una discrepancia entre lo que estamos experimentando y lo que queremos experimentar.

    Un abrazo

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *