Sin ti no hay nada

¿Alguna vez has pensado o dicho, me encantaría hacerlo pero no tengo tiempo.. Me gustaría ir al gimnasio pero no puedo… No tengo tiempo de comer…
¿Pones todo lo demás antes que a ti? ¿Dónde quedas tu? ¿lo sabes?

El tiempo y lo que haces con él lo creas tu mismo, tu misma.

Mi marido es un personaje que me ayuda mucho a verme, me refleja todo lo que no asumo de mi. Una de las cosas que más le escucho decir es que no tiene tiempo de hacer deporte, de comer, de pasear…

Cuando reflexiono sobre esto, veo que estoy Preocupándome de cosas o personas antes de ocuparme de mi, como si ello fuera más importante que yo y, me olvido de lo más importante… Yo misma.

Porque claro, ¿qué pasa si yo no estoy? Pues que eso que tenía que hacer tampoco está, simplemente no existe, se va conmigo. Sin mí no hay nada de nada¡¡¡

Entonces para qué tanta preocupación, si me ocupo de mi misma primero, el resto llegará solo.

Sé que muchas veces la “ocupaditis” es un disfraz que oculta algo que no me permito ver. Una de tantas adicciones.

Adicción; Sergio Fernandez (autor de pensamiento positivo) dice y opino igual que él, que la adicción no existe. Si tú crees que existe me la podrías mostrar, pero no podrás, pues adicción es la historia que se monta la mente para evadir el compromiso.

¿Con quien? Con uno mismo.

Esto me recuerda la historia de un discípulo Zen que, buscando la iluminación, sufría innumerables ataques de ira, por lo que se dispuso en buscar ayuda en su maestro. Maestro, dijo, estoy poseído por ataques de rabia imprevisibles, sólo tiene que suceder algo de distinta forma de como yo quisiera para sacarme de mis casillas, casi no me reconozco y me espanto de mí mismo. ¿qué puedo hacer para deshacerme de la rabia y encontrar la paz?

Esto es verdaderamente fascinante, contestó el maestro; enséñame tu rabia.
Vale dijo el maestro, me la traes cuando la tengas. Y el alumno irritado negó con la cabeza; ¡pero si eso no puede ser! ella viene totalmente de forma imprevista, y si la quisiera sujetar para traértela, seguramente la perdería por el camino. Así no funciona.

El maestro calló durante un buen rato. Si esto es así, dijo finalmente, ella no puede ser parte de tu verdadero ser, si fuera parte de tu auténtica naturaleza me la podrías enseñar a todas horas y no la podrías perder. Te debe de haber venido desde fuera. Dime, ¿la tenías ya desde que naciste?, ¿no?, entonces está claro que no es parte de ti. Escucha, te propongo lo siguiente: la próxima vez, cuando te domine la rabia, coge un palo y te pegas durante tanto tiempo hasta que la rabia no aguante más y salga corriendo.

Así que, qué vale la pena? , ¿Cuántas veces estás contigo?

Te invito a que te premies. No con un regalo externo, sino algo más íntimo; abrázate, tú misma o tú mismo; ¡respírate! Tú Eres lo más importante.

Ahí donde estás, cierra tus ojos (salvo si vas conduciendo claro) y regálate este momento, único, y ese instante donde te regalas toda tu atención a ti, es el mejor regalo que te harás jamás. Tal vez es tan sencillo, que de su propia sencillez la mente lo complique y te diga: vaya tontería. Y si, es posible, pero si es tan sencillo, porqué lo hacemos tan poco?

¡Invierte en ti mismo o en ti misma! Tu vida te lo agradecerá.

Y ¡respira! Es gratis…

Reconoce, aprende y
modula tus patrones respiratorios

¡Suscríbete Aquí y Descárgalo Gratis!



0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *